Madrid, 27 de septiembre de 2025 – La compra de vivienda en España se ha convertido en una verdadera carrera: cuatro de cada diez personas adquieren propiedades sin haberlas visitado presencialmente. Este fenómeno, impulsado por inversores que buscan rentabilidad, dificulta aún más el acceso a quienes desean una vivienda para vivir.
Compradores que invierten sin ver la vivienda
La compra de un piso ya es complicada debido a los altos precios del mercado inmobiliario, pero la rapidez con la que desaparecen las ofertas añade un nivel extra de dificultad. Muchos inversores se apoyan en fotos, vídeos y recreaciones con inteligencia artificial para adquirir propiedades sin visitar físicamente el inmueble.
Jaime Trigo, director de Oficina de Red Piso en Madrid, explica:
«Ellos tienen mucha información: IA, parámetros de metro cuadrado… Cada vez que publicamos una casa nos llegan mensajes directamente sin visitar proponiendo un precio. Piden plano, alguna característica… pero saben lo que hay. Muchas veces vendemos sin mediar una visita.»
En un ejemplo reciente, una vivienda se vendió en tan solo dos meses por 730.000 euros a particulares que buscaban alquilarla, generando un ingreso mínimo estimado de 2.200 euros mensuales.
Cómo afecta esto al comprador final
Según Antón Luis Gallardo, responsable de estudios de ASUFIN:
«Hace que el pequeño ahorrador no llegue ni incluso a alcanzarla. Cada vez el consumidor final es el último que entra.»
El problema principal es que los inversores no buscan generalmente obra nueva, lo que limita la disponibilidad de viviendas para quienes buscan un hogar propio. Los compradores finales, que buscan la vivienda para vivir, se ven desplazados por esta dinámica de mercado acelerada.
Conclusión
El mercado inmobiliario en Madrid y otras grandes ciudades se encuentra en una situación compleja: la inversión rápida y la compra sin visita física están cambiando la manera de acceder a una vivienda. Quienes desean comprar casa para vivir se enfrentan a la competencia de inversores altamente informados, convirtiendo la adquisición de una vivienda en una auténtica carrera contra el tiempo.
